Archivo para Mayo, 2007
Enfermedad al desnudo

Mata pasiones al desnudo

“El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer”..
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Desnudos, yo apenas con unas sandalias femeninas, sentados frente a frente, en el comedor de mi apartamento, tuvimos una mañana agitada… nos sumergimos en la delectación, hasta el punto de recordar una melodía del cantante brasileño, Roberto Carlos, “cama y mesa”; él me miraba con deseo, mientras yo le recordaba el día que me hizo suya cuando yo degustaba unas uvas, que un día introdujo en mi… bueno es otra historia, o cuando recientemente él probaba mis aromas con una jugosa fresa que eróticamente empapaba en mi tesoro para luego saborearla en su boca. En ese momento, sonriendo con picardía, me pronosticó una mezcla especial de lully con salsa chantilly, empapando mi clítoris… Son conversaciones que tienen las parejas sobre los acontecimientos eróticos que se viven y que aportan a la libido un fulgor gigante.
En algún momento y mientras disfrutábamos de un desayuno gourmet que ambos preparamos, me paré y le serví a mi novio un poco más de leche para su café. El abrazó mis caderas, me acercó aún más y me sentó frente a él con mis piernas abiertas… mi cuerpo se estremeció mientras con besitos en mi rostro, en mi cuello, en mis hombros, me susurraba “mi chiquita te adoro, eres mi Diosa sexual, te siento tanto, me fascina sentirte así…”. Mis pezones y mis tetas se percataban de que con el roce de ese pecho blanco se contagiaban de su ardiente calor, mi zona sur alcanzaba a sentir muy cerca su miembro protuberante, duro, hermoso, posesivo, mientras mis muslos se posaban sobre los vellos de sus piernas masculinas.
Quería consentirlo, y traté de arrimarle el pocillo, para que tomara de mi mano su café, pero comencé a sentir múltiples sensaciones… su prominencia estaba penetrándome, llegó a lo profundo de mi ser desgarrando el vientre de calor y placer, lo sentía con extrema intensidad, comenzamos a tener un mutuo intercambio pletórico desbordante. Él retrasaba la eyaculación a pesar de mi succión descontrolada… entonces mi galopar desenfrenado lo animó a una pose atrevida. Cogió fuertemente mis nalgas y sorpresivamente se levantó del asiento, mientras mis muslos se apretaban a sus caderas. Quería seguir haciéndome el amor de pie, pero al tratar de hacerlo quise sostenerme de la mesa, causando que el café se derramara sobre el mantel. Un mata pasiones sorpresivo. Casi en silencio, me soltó y nos dedicamos a limpiar el desorden causado, retirando el mantel, y secando el líquido derramado. Minutos después el lugar quedó impecable. Pensé que todo aquí pararía… pero después de cinco minutos, todo comenzó de nuevo y en un abrazo intenso me llevó hasta mi alcoba. Ahí si supe quien era el mejor jinete, el que había regresado desde otro país para llevarme a galopar entre sábanas blancas, que cubrían la cama que en nuestro furor nos quedó pequeña pese a ser King size. El mata pasiones no pudo interponerse en la intimidad de los dos.
¿Han pasado por alguna mata pasiones? ¿Qué alimentos han combinado con sexo?
PD: Comenzó una nueva etapa de Bloguiverso, la sección de equinoXio que nos pasea por el mundo virtual. Visiténla y dejen sus comentarios y sugerencias y recuerden visitar el Balcón, nuestro sitio de encuentro.
Tags: erotismo matapasiones salsa+chantilly clítoris diosa+sexual eyaculación intimidad desnudos
38 comentariosViolación con amor, al desnudo
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“Existe en verdad un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos”.
Ferdinand Galiani
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Mi primera vez en tener sexo o perder mi virginidad, la conté con sutileza en mi post de Mi cuerpo al desnudo. No fue lo grandioso que esperaba, pero hoy, amigos lectores, les quiero participar cómo fue mi primera vez con el hombre de mis sueños. El segundo y último en traspasar esa delicada línea femenina de la cual me siento orgullosa. ¿Ustedes podrán creerlo? Fue ¡UNA “VIOLACIÓN”!
Llegamos de compras, nunca había amanecido con un hombre en mi apartamento y este sería mi debut. Estábamos en la puerta entrando los paquetes, incluidos comestibles y otros detallitos que él me había obsequiado. El se entró para llevar algunos y al agacharme para recoger y entrar otros que faltaban, me sorprendió por detrás, levantó la minifalda, sujetó con sus grandes manos mis nalgas, me musitó con vehemencia al oído “eres una tentadora”, mientras rozaba su pene contra mis piernas y mi trasero. Con la excitación al máximo cerramos la puerta, no me dejó ni llegar, me ayudó a soltar las bolsas, y nos abrazamos con caricias y besos apasionados. Sin embargo, a pesar de que nos confundíamos entre manifestaciones febriles, no sospechaba que instantes después tocaríamos el paraíso. Por eso lo dejé en la cocina terminando de evacuar las compras, y me dirigí a mi alcoba para quitarme las medias porque una se me había dañado un poco.
Estaba feliz y para mis adentros pensaba que unas dos o tres horas después iba a ser suya. Pero no fue así. De regreso a la cocina me topé con él en el corredor. Con ternura y pasión me abrazó y me despojó de mis mini tangas brasileras. Rendida entre sus brazos me dejé llevar hacia una de las alcobas, donde me tiró con vehemencia a la cama boca abajo, levantó mi faldita y adentró sus dedos por entre mis labios inferiores, acariciándolos con pasión… para él había llegado el momento, pero yo aún no estaba preparada y resolví pedirle, acezando y entre susurros: “no lo hagas, please, amor, no, ahorita, mi amor, no es el momento, no, no, nooo, ¡ohhh, ahh, ahhh… ahhh!, pero su virilidad ya estaba a las puertas de mi tesoro y pronto penetró entre mi parte más íntima, en forma absoluta, porque la humedad de mi sexo, que ya lo deseaba sin freno ni medida, le brindaba desde atrás una sensual blandura. Su prominencia la sentía más y más. Mis infructuosas súplicas se habían transformado en sonidos ahogados de éxtasis, porque ahora apetecía el sabor sublime de su espléndido pene que me extasiaba a más no poder. Nos abandonamos a la febril exaltación. Pasaron minutos en donde Mi Amor me llevó al hedonismo puro, donde me le entregué por completo, donde lo hice mi dueño, hasta llegar al clímax maravilloso de mi primera vez con él, que recordaré por siempre.
Mi cuerpo se estremecía de placer cuando me volteé boca arriba, y entonces pude ver cuando lo guardaba entre su bóxer, descubriendo que la maravillosa arma que me había hecho suya, era tan enorme como la había sentido… me hizo el amor sin haberlo visto plenamente antes de… muchas sensaciones invadían mi piel confundiéndome con caricias múltiples en mi interior, como maripositas danzando por cada centímetro de mi cuerpo.
Había renacido el amor, otro reinado había comenzado, y su tan prometido “regalito” ya era de mi propiedad.
Me gustaría saber, queridos cómplices, cómo fue la primera vez con el amor de su vida. ¿Quizás tan placentera y maravillosa como la mía?
P.D.: Los invito a conocer un blogger encantador de la costa colombiana, quien tiene un buen sentido del humor, e invadió el balcón de equinoXio con su alegría desbordante. Favor, hacer click aquí.
La foto fue bajada de aquí
Tags: virginidad violación minitangas brasileras sexo clímax éxtasis tangas
57 comentariosCunnilingus al desnudo

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