Archivo para Junio, 2007
Inquietudes al desnudo
La imagen fue bajada de aquí
PD: Los invito a leer la entrevista que le hice a un profe mexicano, verdaderamente adorable, en Al desnudo en mi balcón.
Tags: tiroides cáncer aumento+de+peso tentación
88 comentariosConvalecencia al desnudo
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Salomón
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El sol de verano comienza su esplendor y aunque no puedo dejarme acariciar por él porque pigmentaría mi pequeña rayita, producto de la cirugía, siento que me acompaña con su luz en mi recuperación.
¿Renacer? No podría llamarlo así, nunca estuve falleciendo, esto que me ha sucedido es una pausa para coger impulso. Entro en reflexión y armonía. Es Inevitable, pero me reconforta. Es como si en estos momentos estuviese parada en una montaña y mirara hacia atrás, pero también vislumbro un universo delante que me espera. Respiro profundo, miro el paisaje que me rodea y el cielo claro y limpio, y me regocijo.
Una sensación de libertad me invade ahora. Estos días me han dejado un sabor de afectos de todos lados; estuve en una iglesia y miré cómo, una veladora ofrecida a mi nombre, iluminaba otra con su llama. La razón de ser de nuestra existencia es ésa, iluminar, ayudar a que otros logren avanzar, pero también, esa llama que llevamos dentro, es nuestra vida misma. Venimos a ser felices y es lo que debemos recordar. De ahí que rechace el pregón de algunas iglesias que nos instan a llevar una cruz a cuestas, rigiendo nuestra vida con esa ley del sufrimiento.
También la estadía en la clínica fue una experiencia grata para recordar. Como las tiernas caricias de mi novio que me sumergían por momentos en un erotismo de dulces sensaciones. "Ella no puede hacer esfuerzos", nos dijo el cirujano cuando entró a revisarme, mientras él, juicioso, me leía un libro. Yo me sonreí con picardía y después se lo recordé. Fueron momentos felices con un amanecer a mi lado, acompañado de miradas y roces suaves, como una fresa que compartimos uniendo la calidez de nuestros labios.
En 15 días aproximadamente será la evaluación del rastreo de metástasis e iniciaré un tratamiento preventivo antes de que todo vuelva a la normalidad. Recordaré por siempre la compañía de mis seres queridos, del hombre que amo, de mis amigos y compañeros, entre ellos Markota y Marsares, que me visitaron en la clínica y fueron mi lazo de unión con ustedes, mis recordados lectores. Dios les pague su cariño y solidaridad.
Hay momentos en la vida que no tienen precio. ¿Cuáles son los suyos?
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