Reflexiones al desnudo

Por Lully, cofundadora equinoXio… Bienvenidos todos a este reflejo de mi mundo real femenino

Archivo para mayo, 2008

Falleció mi padre

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La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.

François Mauriac


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Queridos amigos, hoy el espíritu de mi padre se elevó al cielo . Les ruego que con sus oraciones y pensamientos lo acompañen en este nuevo renacer. 

Sentimientos de gratitud tengo para con ustedes que estuvieron conmigo en este doloroso trance. Mi padre se apagó poco a poco y aunque sufrió mucho en los últimos días, entre todos, con mis hermanos y mi madre, lo  preparamos para que partiera con la alegría de una nueva vida cerca a Dios.

Un abrazo desde mi alma  y en unión con el espíritu de mi padre.

Foto: Vela de Miguel Frutos / Flickr – Licencia : CC-BY

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Sexo Casual

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“Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”.

Oscar Wilde

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Un escrito de Johanna Pérez en equinoXio, en el que pregunta  ¿Qué ganamos las mujeres con el sexo casual? me llevó a recordar un encuentro ocasional en una discoteca cuando tenía 17 años, donde estaba con un grupo de amigos. Desde que llegué un chico universitario de unos 26 años me lanzó miradas. Era muy papi y sí, me sedujo su físico y sus ojos penetrantes.  A la media hora dejó su amiga,  me sacó a  bailar… hablábamos y reíamos, no nos separamos en el resto de aquella noche de viernes, bailando unimos nuestros labios y jugueteábamos y acariciábamos nuestras lenguas al ritmo de la música. Al morir la noche me dijo con suavidad y con sus ojos brillantes por la emoción que,  anhelaba ver la luz del día con migo, el muy ingenuo tenía el ego altísimo y con esa sugerencia lo que provocó fue que diera por terminado todo. No iba a perder mi virginidad con un desconocido. Ya los besos eran demasiado para mí. Sólo la pasaba bien.
 
Al otro día, me desperté incómoda por haberme besado con ese hombre que apenas había conocido la noche anterior y dos semanas después ya estaba en consulta médica porque pensaba que ese roce de lenguas podía haberme contagiado de alguna enfermedad. Nunca quise volverlo a ver. ¿Cómo sería pues que hubiese aceptado sexo casual y me hubiese unido a él en una noche loca, como dice la venezolana María Conchita Alonso? Creo que una mujer pierde mucho y excúsenme ustedes, pero quien practique sexo casual es una mujer fácil. Hay que tener dignidad, autoestima y querernos a nosotras mismas. Es más, con las enfermedades modernas infecto-contagiosas,  corremos iguales riesgos, tanto hombres como mujeres, además que si yo fuera hombre me estimaría mucho para seleccionar mis chicas, el hombre por ser hombre también debe valorarse.
 
No reemplazo la relación amorosa por ninguna otra. Me he considerado fiel a mis dos verdaderos amores y con mi novio actual todo me nace; con ningún otro concibo algo más. A ustedes amables lectores, ¿Les gusta el sexo casual?

Foto: The kiss por Love  / Flickr: Licencia CC-BY
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Rumbas de mujeres


 

 El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses”. 
(proverbio japonés)


No me entusiasmó  la  invitación que recibí esta semana para una gran fiesta sólo para chicas.  Inquirí con asombro, ¿Sólo mujeres? "Sí y puedes llevar una acompañante pero que sea mujer" ¿Qué haremos mujeres juntas? "Pasarla rico, con refrigerio y sorpresas durante  la noche", respondió con cierta picardía la relacionista pública de la empresa organizadora. Resolví salir de mi curiosidad y acepté la invitación.

Llegué puntual acompañada de mi hermana menor a una de las discotecas más concurridas de Medellín. Nos pidieron esperar en el lobby. Allí estábamos con la curiosidad  a flor de piel. A través de la puerta entreabierta alcancé a ver un hombre que se acomodaba el pantalón y recordé las palabras de mi novio el día antes  "¿No te imaginas?  Habrá strippers". Luego vino la relacionista pública y se dirigió primero a nosotras (un grupito de cinco) para avisarnos que podíamos entrar.

Fui la primera en ingresar al sitio, me sorprendió que la bienvenida nos la dieran dos gays elegantemente vestidos de marineros, nos pusieron a cada una corona de reina, nos dieron un obsequio, un Coctel y nos ubicaron a las cinco en el mejor punto del lugar. Las luces del sitio lo hacían acogedor, entraban y entraban chicas, nosotras platicábamos y reíamos. Repartían mucho licor, pronto estuvimos amenizados por los artistas, bailábamos hasta en las mesas, cantábamos, a ratos en karaoke, y nos relajábamos, entregadas a pasarla rico. Los artistas eran en su mayoría hombres, así como los meseros y el  animador, de resto éramos mujeres que nos intercambiábamos los gays para divertirnos  sanamente. La noche fue muriendo entre risas, cantos, bailes y copas. Al final el strip tease lo hizo uno de los meseros que se contoneó y se desvistió poco a poco quedando en tanga narizona. Después cedió ante el asedio de dos mujeres que se excedieron de copas y se  entregaron al baile de excesos con manoseos de uno y otro lado. Algo un tanto bochornoso pero acorde con el ambiente que se vivía.

Viví una noche alegre, mis compañeras y yo no parábamos de reírnos con las ocurrencias de los gays, cada que uno de ellos pasaba por nuestro lado, una compañera le mandaba una palmada en las nalgas, hasta me vi tentada y también lo hice para ver cuál era el encanto que tenía el gay en su cola parada, cuando le di la palmada sentí un pompis gelatinoso, nada que ver. Una fiesta que se convirtió en una experiencia que hay que vivirla pero prefiero las fiestas normales entre hombres y mujeres. Ustedes se preguntarán, ¿cómo termina una fiesta de solo mujeres? Como terminé yo… embriagada. El sobregiro de copas anidó en muchas, creando una soltura que se generalizó en el ambiente de bombas, copas, arreglos florales, luces, y derroche de música en todos los niveles…

¿Han tenido este tipo de experiencias?

Foto La terraza/porlamar de Macamba / Flickr – Licencia CC-BY

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¿Cómo poder abrazarnos para beneficio mutuo?

"Mis abrazos en la blogosfera van más allá del contacto virtual, como una  caricia de espíritu a espíritu".

Lully
 

La primera vez que observé a mi padre caminar pausado y con extrema debilidad no pude contenerme… lloré disimuladamente mientras de mi brazo íbamos al restaurante de la clínica.  Luego me disculpé para ir al baño con mi hermanita menor, quien me abrazó con comprensión y ternura, y en ese abrazo acariciador, me colmó de fortaleza y valor. Sucedió hace apenas un mes pero lo recuerdo vívidamente por haber sentido que abrazó mi alma.  

El tacto es el auténtico punto de encuentro. Es por ello que al abrazarnos con sinceridad, generamos una  integración psicofísica de enlazamiento sublime. A veces suelo imaginar a mi madre llevándome en sus entrañas antes de darme a luz. El vínculo materno-filial se refuerza principalmente con las caricias. Esas que comienzan en ese lugar preferencial donde todos fuimos "acariciados"  durante nueve meses. Bien concluyen  los estudiosos que, el contacto físico desde el primer segundo de vida, incluyendo las caricias prenatales, refuerza los lazos y establece las bases para que el ser humano se desarrolle en un clima de equilibrio emocional.

Con mi familia y mis amigos suelo tener gratificaciones psicofísicas…con un beso, con el apretón de manos, con el roce de mejillas o con un buen abrazo y, cuando no estamos juntos, con la mente y el espíritu que actúan como un imán de armonía. Todos tenemos "sed de caricias", aunque a nivel psicológico muchos no lo reconozcan por causas ancestrales, educativas, culturales, sociales, o machistas.

Me identifico con Javier Akerman cuando dice que, "Los abrazos refuerzan las defensas orgánicas haciendo que el organismo segregue más endorfinas, lo que nos hace sentir mejor en todos los aspectos. Debemos eliminar la "coraza del caracterial"  de la que tanto habló el psicoanalista y psiquiatra  W. Reich. Esa coraza nos vuelve rígidos, distantes, seres enfermos, y la cura es "ablandar bioenergéticamente" a esa persona a través de caricias, masajes… y abrazos.  Amma, una líder espiritual india contemporánea, realiza verdaderos "milagros" simplemente abrazando con amor a todo el que lo solicite. Se la ha bautizado como "la maestra espiritual del abrazo".

No hay que ser Amma, no hay  que esperar a que sea el 30 de diciembre para celebrar el día mundial de los abrazos, ni tampoco  hacer parte del movimiento free hugs; podemos retroalimentarnos de esos efectos positivos desde ya, naciendo muy dentro de nosotros con perfecta armonía, acariciándonos con el alma, regalando abrazos, demostrándonos afectos y expresando sentimientos que nos enriquezcan y nos generen alivio, presencia y sobre todo amor.   Este es uno de los secretos por los cuales me siento contagiada de dar abrazos a todos ustedes, aunque sean virtuales, salen de mi alma. ¡LOS ABRAZO!

Los invito a leer y comentar en mi encuentro con la cuarta blogger Argentina que llega a mi sección internacional de encuentros con bloggers de la revista digital equinoXio

Fotos: April and Tara de scragz / Hug me de Piez / Judah and Melissa Getin Their Hug On de kk+i / Hug de Arwen Abendstern / Foxtongue / Flickr licencia CC-BY

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Gemidos


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"Tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor"

Oscar Wilde


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Hay quienes hacen el amor en silencio. Una amiga me contaba su imposibilidad de exteriorizar su pasión con sonidos por pena con su pareja. Yo no puedo. Pensando en esto recuerdo un encuentro entrañable con mi amor.

Él estaba sentado en el compu, yo a su  lado, pero recostada muy cerca, encantada le observaba digitar con rapidez el teclado. Me parecía divino verlo trabajar concentrado, desarrollando la inteligencia y plasmándola con fluidez. Comencé a observarlo  con admiración, mientras le flirteaba, bebía de sus inquietos ojos claros, sus manos mágicas, su accionar; no resistía quedarme en silencio (suelo ser expresiva), le lanzaba besos pero no era mi intención ir más allá. Él me sonrió, dejó a un lado el teclado y extendiendo sus brazos se precipitó hacia mí, me regaló besos, me acercó de frente abriendo mis piernas hacia la silla giratoria, traté de esquivarlo "quieto amor, no, no, oh, mmmm". Me dejé dominar por sus manos fuertes y el roce de su piel ardiente…

Ese "no" de mi parte, quería decir todo lo contrario, ya era un hecho, mis deseos por colmarlo de besos y de  sentir todo su esplendor varonil también me seducían. Mi piel ardía, mis poros se abrieron ansiosos, mi cuerpo se agitaba… la cercanía de la posesión iba acallando las pocas palabras de rechazo, mezclándose con mi respiración agitada, escapándose a sorbitos, mezclándose con sus jadeos entre besos y caricias, con deliciosa complicidad.

La silla giratoria resistió nuestros cuerpos, soportando la descarga feroz de nuestro deseo, de nuestras pieles acompasándose rítmicamente, sin pausa, nuestro ambiente amoroso se fue mezclando de besos incontenibles, gemidos,  jadeos, era el clímax, cuando mis labios inferiores succionaban con deseo incontenible su imponente prominencia. Era inevitable no emitir gemidos susurrantes desde mis entrañas, esos que me devuelven remolinos hacia mi interior que se mezclan con mis sentidos auditivos y mi sensibilidad, eran emisiones sonoras que generaban más  potencia  porque tocaban mis fibras ultra sensoriales. Me convencí una vez más de que los gemidos, reflejan ese hedonismo que acompaña mis ratos de fervor.

¿No puedo hacer el amor en silencio, y ustedes?  

Foto: Camila de Jailson Salsi / Flickr: licencia CC-BY

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