Reflexiones al desnudo

Por Lully, cofundadora equinoXio… Bienvenidos todos a este reflejo de mi mundo real femenino

Archivo para julio, 2008

Colombia al desnudo


"Dios nos dio un país con tantas riquezas que, a pesar de tanta irregularidad, no lo han podido acabar. Además de que el  patrimonio mayor está en nosotros mismos, ahora unidos por la libertad”.
 
(Lully)
  
La última vez que viajé por las regiones de mi país, Colombia, lo hice por carretera. Mis ojos se asombraban paso a paso al descubrir el verde de la naturaleza en todas las tonalidades;  entre más avanzaba el carro, desaparecían montañas, y se divisaban llanos y extensiones casi infinitas de tierras fértiles, unas con sembrados inmensos de frutas, verduras y grano, otras con arboladas y también para alimentar el ganado, gallinas, pollos, caballos… que se divisaban preciosos a lo largo y ancho de esas llanuras… seguía observando y atravesábamos puentes donde veíamos ríos, fuentes, piedras diversas… mientras a lo alto se conjugaban los azules claros del cielo con el sol saliente para formar un ¡Paisaje perfecto!… al final, se divisaban las playas y en el fondo el coqueto e inmenso mar.
 
Allí, cuando me extasiaba al comulgar con la naturaleza, no podía dejar de pensar en el sufrimiento de nuestros compatriotas secuestrados en las selvas colombianas, entre los cuales figuran 25 de carácter político y unos 2.300 más por razones extorsivas. Esto me lleva a recordar al maestro paisa Fernando Botero cuando manifestó su deseo de poder vivir sus últimos días en la ciudad que lo vio nacer (Medellín, Antioquia), en una finca en las afueras, acostado en una hamaca, respirando los aires de libertad con extrema tranquilidad y regocijo. También evoco las letras del himno Antioqueño donde dice   “Oh libertad que perfumas las montañas de mi tierra, deja que aspiren mis  hijos, sus olorosas esencias (…)”. Y digo, yo también anhelo hacer algo similar a lo que dice el maestro Botero, con los pies desnudos  pisando la arena, recostada en una hamaca al lado del mar con alas de libertad.
 
No hay que desconocer que los escasos recursos económicos, la mala calidad de vida y las pocas oportunidades sean la constante en Colombia. Así como los exciliados.  De hecho, no hay un lugar en el mundo donde vayas y no te encuentres con un colombiano que busca mejores oportunidades y bienestar. Sin embargo,  a pesar de ello, es nuestro terruño pintado con colores tropicales y sumergido en un clima primaveral, con gente folclórica, en su mayoría, pero con los afectos como esencia.
 
¡Esa  es mi Colombia!, muy al natural aún, (a pesar del incremento de edificaciones que opaca día a día las ciudades), pero anhelante de trasegar caminos con soltura, con libertad.  Por ello, hoy 20 de julio, día de la Independencia de Colombia, la gente se ha lanzado a la calle para marchar con el fin de dar a conocer al mundo sobre la inconformidad colectiva por el secuestro. En Colombia no sólo se produce coca, (como es el conocimiento general),  tenemos una gran industria textilera, una industria pujante, grandes recursos naturales, música, escritores, excelente gastronomía, carbón, esmeraldas, platino, café, banano, flores, dos mares lo bañan con un potencial de mariscos, peces, ostras… De otro lado unos pocos son gente dañina como los paramilitares, los guerrilleros, los delincuentes o los políticos corruptos,  porque los buenos somos más.  Hoy más que nunca ¡ME SIENTO ORGULLOSA DE SER COLOMBIANA!
 
Amigos lectores,  ¿Qué destacan de sus terruños?  ¿Creen en la independencia de su país?
 
Foto:  Orquidea cultivada por mi madre en casa
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Erotismo nocturno

"Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!"
Ambrose Bierce
 
Entreabrí mis ojos con somnolencia, el sol había entrado por el ventanal de mi alcoba, alcanzando a tocar mis piernas desnudas,  la claridad del día era evidente, miré el reloj, eran casi las diez de la mañana del sábado 5 de julio, respiraba un nuevo día. No podía explicármelo pero me sentía pletórica de satisfacción con una sonrisa en mi rostro. Mi curiosidad femenina hizo que pasara soslayada la palma de mi mano derecha por entre mi sexo… mis sospechas eran ciertas, ¡estaba húmeda! Intenté de nuevo, y deslicé mis dedos completos por mi zona erógena para musitar incrédula: "Estuviste conmigo amor, esta noche recorriste mis formas que sabes de memoria, y lo hiciste milímetro a milímetro". Sus aromas rondaban en el ambiente. ¡Había estado embriagada de sexo en exceso en un complaciente sueño erótico con mi novio!  
 
Reposé tendida en la cama tratando de descifrar esa experiencia sexual con él… balanceaba mi cuerpo desnudo de un lado a otro… cerré por momentos mis ojos pero no pude recordar escena alguna de esa noche ardiente. Me tomé un vaso con agua, acomodé una de mis almohadas, me recosté de nuevo para percibir su cercanía y opté por resignarme a no saber qué pasó. Sin embargo, no creo que se trate de una variante del insomnio, el sexomnio,  Es simple, pese a presentirlo, no pude recordar este sueño que me tenía inquieta.   
 
Después, cuando estuvimos hablando, no le conté nada de lo sucedido  (me causa curiosidad qué pensará cuando me lea). Por ahora si estoy segura de lo que él me manifestó hoy por celu, lo deseo con intensidad también y no sé qué podrá suceder pronto cuando nuestros deseos se tropiecen entremezclados face to face.  Amables lectores, ¿Se han despertado con la sensación de haber tenido sueños eróticos, sin poderlos recordar?
 
Foto: The dreaming sunrise de eldh / Flickr Licencia CC-BY 
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Tempestad erótica

“Adoro beber el agua a sorbos deliciosos… para luego… desatarla en lubricaciones de noches de amor y deseo”.  
(Lully)

No tuve vacaciones por estos días y gran parte de mi familia se dispone a viajar para disfrutar del mar… (suspiro), será en otra oportunidad, el tiempo está perfecto para descansar pero no podré degustarlo como quisiera.  Esto me lleva a recordar la última vez que fui a la playa… sumergida en el mar danzando con las olas que arremetían más fuerte contra mi piel, acariciando mi zona sur, jugueteando con  mis piernas, abrazando mis caderas, hurgando dentro de mi y,  por intervalos  robándome con sutileza mi top…vuelve a mi mente… 

…Es medio día, el sol se ha ido, destellos de relámpagos cruzan el horizonte, mientras, en lo alto, se asoman como algodones, nubes gigantes que comienzan a derretirse en una lluvia que, con el correr de los minutos, aumenta en intensidad, mientras los truenos retumban  en el ambiente… se ha desatado una tormenta  intempestiva. A medida que salgo del mar, las gotas golpean mi cuerpo con mayor intensidad; la arena se filtra por entre mis dedos con suavidad, la lluvia limpia el agua salada de mi cuerpo, me salpica las piernas… miro hacia atrás, y veo a mi hermano y su novia que se han quedado adentro, entrelazados como si bailaran al ritmo de las olas… no alcanzo a verlos con claridad,  sonrío al imaginarme lo que están haciendo y que igual hubiera hecho yo si estuviera con mi amor. El aroma salvaje de estos pensamientos  obscenos  me envuelve mientras doy otros pasos… no siento frío… mis poros están despiertos, creo que estoy sudando, llego a la ducha al aire libre  y dejo salir un chorro grande  de agua que se mezcla con las gotas lúbricas que brotan por entre mis piernas… 

Vuelvo a la realidad y digo ¡Dios bendiga el agua y que nunca nos falte!  Yo adoro sumergirme en ella… en la tranquilidad de una bañera, entre los movimientos de un colchón de agua,  recibiendo caricias húmedas en una ducha, plácida en una cascada natural, en el relax que nos brinda el mar… beberla a sorbos deliciosos, que me permitan sentir que recorre mi paladar, y se introduce refrescante hacia mi interior,  para luego… desatarla en lubricaciones de noches de amor y deseo, pero hoy, hoy, HOY… estoy en sequía.  

Amigos lectores, ¿Han tenido sensaciones eróticas con el agua?

Foto: Sensualité de AnneCé / Flickr – Licencia CC-BY

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