Reflexiones al desnudo

Por Lully, cofundadora equinoXio… Bienvenidos todos a este reflejo de mi mundo real femenino

Archivo para febrero, 2009

Luna de miel en vacaciones parte final (5)

“Los deseos se acrecientan y despiertan aún más los sentidos, cuando tenemos conciencia del sinsabor de la lejanía”.

(Lully)
 
La luna de miel había llegado a su final, debíamos despedirnos, estábamos  nostálgicos. Los días habían pasado con la rapidez de la luz de la luna llena que nos había acompañado las últimas noches. Después de andar abrazados por lugares apacibles entre zonas verdes, llegamos al apartamento. El tiempo que nos quedaba era poco pero aún así me dejé llevar hacia la cama. Sus besos me recorrían mientras me desvestía con ansiedad. Llevaba puesto un enterizo y de un tirón bajó todo el cierre delantero, dejándome al descubierto. Rozó mi zona sur, empapada de lubricación, y comenzó a adentrarme soluciones exquisitas… aún mis sentidos  suelen exaltarse,  cuando inmersa en esta recta final, me envuelve la imagen de su  virilidad sonrojada erecta y cubierta por mis humedades.
 
El tiempo apremiaba, el avión me dejaría si no nos apresurábamos. No quise volver a cubrir mis labios de labial, quería llevarme conmigo el sabor de sus besos… cuando llegó el momento de pasar a la sala de espera, caminé hacia el sitio de las requisas y mientras la cámara escudriñaba mi equipaje de mano, volteé a mirar y allí permanecía, sonriendo… un último beso me lanzó a la distancia que era acortada por  la conexión de su mirada.
 
El desaliento en las piernas no me abandonó sino hasta cuando el avión se entremezcló entre las nubes y dejé de ver la ciudad, esa ciudad hermosa que abrigaba al ser que me colma de felicidad.  Al llegar a mi Medellín, aún conservaba sus aromas, sus sabores, sus  caricias… ahora comenzaba  "el síndrome de la luna de miel”, de la cual  les compartiré más adelante.
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Luna de miel en vacaciones (Parte 4)

“El amor es una amistad con momentos eróticos”.
(Antonio Gala)
 
La mañana transcurría en calma, mientras el sol se filtraba por la ventana del apartamento. Pero esta calma parecía ajena a él que en esos momentos se encontraba inmerso en la violencia de las noticias internacionales que CNN contaba en detalle. Verlo así, analítico y observador, me agrada sobremanera aunque se olvide de mi por unos momentos, pero, igual, es relevante para nuestra convivencia, cada quien respetando los espacios del otro. 
 
Pero el tiempo transcurrió rápido. Ya estaba arreglada cuando él apenas se disponía a darse una ducha. “No te preocupes. En un momento estoy contigo", me dijo mientras yo maquillaba mis pestañas. Por el espejo lo observé cuando entraba al baño. Mi curiosidad femenina no se hizo esperar. A través de la puerta de vidrio transparente lo observé con deleite. Las sensaciones volvieron a apoderarse de mí al ver la reacción de su pene que no dejaba de estar erecto, como si quisiera permanecer izando bandera para encontrar puerto seguro.
 
El agua de la ducha lo recorría, la espuma del jabón rodaba por su piel mientras el vapor emanado del agua tibia empezaba a cubrir el vidrio. Esto no podía permitirlo así que de inmediato oprimí el botón del extractor. Nos miramos, pasé mi mano derecha por su zona y comprobé la suavidad de esa dulce mezcla del jabón con sus vellos y su suave piel. La fascinación se apoderó de mi, quise desprenderme de mis prendas y entrar allí a seguir bañándolo… sentí ganas de besarlo, pero me contuve. Para nuestro infortunio,  el tiempo de que disponíamos era corto y no podíamos entretenernos. Incluso en vacaciones los compromisos apremian.   Sin embargo, cuando salió del baño lo abracé unos minutitos con mis labios superiores… seguía erecto. 
 
Apreciados lectores,  ¿puede la responsabilidad más que el deseo?
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Luna de Miel en vacaciones (Parte 3)

 
“La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”.
(Paulo Coelho)
Era difícil levantarnos de la cama en las mañanas, cuando al escuchar la Canción de cuna De Brahms en su celular, abría los ojos para reencontrarme con su mirada, su piel desnuda y un besito atenuado por la somnolencia. En ese ambiente íntimo, ofrecerle una fruta o una bebida refrescante, ¡mimarlo, era mágico! Luego, el desayuno acompañado de dulces palabras y de compartir temas diversos, hacía que mis papilas gustativas se mezclaran con  su sabor natural.  Ese día, cortos de tiempo para cumplir un compromiso, él me pidió que le sacara de su maleta una camisa y la planchara mientras se bañaba. Yo que de planchar prendas masculinas sé muy poco, me vi en aprietos. El sonrió comprensivo y me dio unas indicaciones que me hicieron salir del apuro. Fue gratificante comprobar que tengo una pareja que por igual se le mide a cualquier labor doméstica.
El día fue delicioso en su compañía. Paseamos, reímos, nos compartimos el uno al otro en diferentes escenarios. En la noche, luego de salir de un cineclub, caminamos un rato, por momentos cogidos de la mano o abrazados. Al respirar el aire apacible, miré al infinito donde me sorprendió una hermosa luna llena. Complacida, le expresé la inmensa alegría de estar junto a él y  al mismo tiempo,  le ofrecí mi gratitud al Todopoderoso… Mientras su voz me arrullaba paso a paso, la luna parecía guiarnos también bajo el sonido de nuestras palabras;  fue una manera de desatrasarnos del vacío de la ausencia.
A medida que nos acercábamos a nuestro refugio me impulsaba el hecho de recogernos y las ansias de catarnos en la intimidad. Al llegar me di un baño de agua tibia, me puse un hermoso baby doll que,  como buen cómplice, me había regalado mi hermano. Mi amado, con admiración y deslizamientos hábiles me fue despojando de las dos transparencias que cubrían mis formas, detuve sus ansias, le dije que era hora de dormir y para que no quedara duda me metí bajo las sábanas, pero mi lengua bajó poco a poco en busca de sus rincones de virilidad exultantes… él simuló dormir, pero su prominencia varonil lo delataba…  la emoción se apoderó de mí y decidí salir de las sábanas para sentarme sobre él, para apoderarme de su cuerpo, pues de esa forma lo sentía inmenso en mis adentros. Para mi dicha, reincidió en los movimientos eróticos que desde la primera vez me sedujeron. Al sacar y entrar su pene rozaba y acariciaba mi clítoris, provocándome orgasmos vaginales y clitoríanos, luego otra pose y otra y otra, en nuestra amplia cama, que recorrimos por completo… ese día nos dormimos muy tarde, cerca de  la medianoche o quizás un poco más…
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