Archivo para Marzo, 2010
¿Puede ser el sexo una enfermedad? (2da. de 2)

"El problema aquí era mi reiterado comportamiento irresponsable. Yo fui infiel. Tenía historias. Hice trampa. Lo que no es aceptable. Y yo soy el único culpable",
(Tiger Woods)
Había terminado de llover y su sexo inflamado se había puesto en leve reposo, un reposo transitorio, porque conforme nuestras piernas y manos se buscaban, nuestros labios se unían de nuevo y nuestras miradas se encontraban. La noche había llegado y debíamos salir de ese acogedor lugar. Nos esperaba un buen viaje por carretera para ir hasta la ciudad de Manizales (a dos horas de Medellín, Colombia), a disfrutar con su compañía, de un buen fin de semana en un lugar campestre que él había reservado. La mezcla de sexo y campo tienen un perenne encanto… los deseos no nos abandonaban y temí por creer que estaba adicta al sexo. No, simplemente estábamos disfrutándonos el uno al otro con especial sentimiento; además porque le era fiel y rechazaba cualquier intención de romance que no fuera con él. Los días venideros siguieron su curso ensartada en el placer pero a ritmo alterno con las actividades sociales, familiares y laborales. Con el día a día, fui desistiendo de los temores que me producían el pensar que podría ser ninfómana.
El disfrute a plenitud de las sensaciones extrasensoriales que nos brinda una sana sexualidad, seduce aún más a enamorarnos de este ejercicio natural propio del ser humano, máxime cuando nos identificamos con la pareja y la magia se entrelaza entre dos seres para convertirse en uno solo. Desde esta perspectiva, considero aceptable vivir momentos pasionales visuales, de piel, susurros, suspiros, sonidos elocuentes, aromas y sabores que, compaginados con el sentimiento, se convierten en hedonismo puro en una complicidad sensual compartida.
Lo de Tigers Woods es una conducta sexual compulsiva. Es el exceso de querer ir más allá una y otra vez, pero con una y otra distinta. Es el extremo de querer abarcar y experimentar en cuerpos diversos, esa sexualidad, olvidando de paso, la relación que tenía con su pareja. De pronto se justificaría una extra relación, pero más de una docena de extra relaciones matrimoniales y continuadas, nos lleva a pensar de que realmente estamos ante un extremista del sexo que no quiere controlar sus emociones. ¿Cuántos de los caballeros que leen este escrito estarían dispuestos a vivir las experiencias de Tigers Woods con más de una docena de inquietantes féminas? Yo diría que más del 90 por ciento respondería en forma afirmativa. Pareciera que los hombres están hechos para estar íntimamente con muchas mujeres. No es enfermizo, es el descontrol de sus emociones, es justificar que los hombres tienen una parte animal que los lleva a cometer errores significativos para la estabilidad de sus relaciones en pareja. Desde este punto de vista, no considero el sexo como una enfermedad, es simple control emocional y mental. Amigos lectores, ¿creen que Tiger Woods sería capaz de controlarse y ser fiel en caso de que su pareja lo perdone?
La foto fue bajada de aquí
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